Historia

Un territorio habitado desde la Antigüedad

El nombre de Villaralto es de origen compuesto, formado por los vocablos Villar (población de poco vecindario) y Alto (elevado), es decir, pequeña villa sobre lugar elevado, situado en el norte de la provincia de Córdoba, en el corazón de la comarca de Los Pedroches.

Aunque la fundación del actual núcleo urbano de Villaralto es relativamente tardía, el territorio que hoy ocupa el municipio estuvo habitado desde épocas muy antiguas. Los numerosos hallazgos arqueológicos repartidos por el término municipal evidencian la presencia de comunidades prehistóricas y, posteriormente, de asentamientos romanos, visigodos y andalusíes. Estos vestigios demuestran que la riqueza agrícola, ganadera y minera de la comarca de Los Pedroches favoreció el poblamiento continuo del territorio durante siglos.

Entre los enclaves arqueológicos más destacados se encuentran el Rincón de Berrocoso, donde se han documentado restos relacionados con una posible calzada o campamento romano; la antigua explotación minera de El Ladrillar; y el yacimiento conocido como Casa de la Mora, ocupado en época romana y reutilizado posteriormente durante la dominación islámica. Asimismo, en distintos puntos del término han aparecido sarcófagos antropomorfos excavados en granito, molinos de piedra y abundantes restos cerámicos, testimonios del prolongado aprovechamiento de estas tierras.

El nacimiento de Villaralto

El origen del actual municipio se sitúa a finales del siglo XV. En aquellos años, varios vecinos de Torremilano —actualmente integrado en el municipio de Dos Torres— comenzaron a establecerse de forma permanente en este lugar para atender las viñas, cultivos y ganados que poseían en estas tierras. De este pequeño asentamiento agrícola surgiría la futura población de Villaralto.

Durante más de un siglo, Villaralto permaneció como una aldea dependiente de Torremilano, integrada dentro de las históricas Siete Villas de Los Pedroches, una comunidad de villas de realengo que compartía amplios terrenos comunales y una administración conjunta.

A finales del siglo XVI el núcleo ya había alcanzado cierta entidad. Un censo elaborado por el Obispado de Córdoba en 1587 registra 83 vecinos y una iglesia con pila bautismal, reflejando una población estable y organizada.

La independencia como villa

Uno de los episodios más importantes de la historia local tuvo lugar en 1633, cuando el arcediano de Pedroche y canónigo de Córdoba, Don Melchor Fernández Almagro, trató de comprar Villaralto. La ciudad de Córdoba se opuso por ser barrio de Torremilano y no poseer jurisdicción propia. Apesar de ello, Don Francisco Lema, comisionado del rey Felipe IV, dejó posesión de Villaralto a Don Luis Fernández Carreras, hermano y apoderado del arcediano de Pedroche, el día 15 de septiembre de 1.633 y la hizo villa con jurisdicción propia.

La independencia no estuvo exenta de dificultades. La delimitación del nuevo término municipal originó un largo litigio con Torremilano, que se oponía a perder parte de las tierras comunales de las Siete Villas. Tras varios años de pleitos, la Corona resolvió definitivamente el conflicto en 1638, reconociendo la independencia de Villaralto y fijando su término municipal. Esta resolución marcó el comienzo de la historia del municipio como entidad propia.

Crecimiento y desarrollo

Durante los siglos XVII y XVIII Villaralto consolidó su economía gracias a la agricultura, la ganadería y una modesta actividad artesanal. La documentación del Catastro de Ensenada refleja la existencia de telares y pequeñas fábricas textiles, junto a una importante cabaña ganadera, actividades que complementaban el aprovechamiento tradicional de las dehesas de Los Pedroches.

La abolición de los señoríos jurisdiccionales en el siglo XIX supuso el final del régimen señorial y la incorporación de Villaralto al nuevo modelo de administración municipal constitucional. Durante esta centuria el municipio experimentó un notable crecimiento demográfico y urbano, alcanzando cerca de dos mil habitantes hacia finales del siglo.

Villaralto en la actualidad

A lo largo del siglo XX, Villaralto compartió con el resto de la comarca los profundos cambios sociales y económicos derivados de la mecanización del campo, la emigración y la modernización de los servicios públicos. Sin embargo, el municipio ha sabido conservar su identidad, profundamente ligada a la cultura ganadera y pastoril de Los Pedroches.

Hoy Villaralto mantiene vivo un valioso patrimonio histórico, arquitectónico y etnográfico, representado por la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, sus ermitas, el Museo del Pastor y un conjunto de tradiciones populares que continúan formando parte de la vida cotidiana del municipio. Todo ello constituye el legado de una comunidad que, desde hace más de quinientos años, ha construido su historia sobre el esfuerzo de sus vecinos y el aprovechamiento sostenible de un territorio privilegiado en el corazón de la comarca de Los Pedroches.

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